MI VISIÓN SOBRE LA COMPETICIÓN Y LA COMPETITIVIDAD

¿Nacemos con un gen competitivo?

¿Para qué competimos?

¿Qué repercusión tiene para el mundo en que vivimos, esta visión mayoritaria sobre que la competitividad viene de serie?

¿Es posible un nuevo enfoque desde una perspectiva win&win (tan publicitada ahora en el mundo empresarial y de la negociación) en el que todas las partes obtengan beneficio?

¿Por dónde empezamos?

Se me ocurren más preguntas pero me voy a quedar con estas como punto de partida sobre el que ir construyendo entre tod@s.

Mi intención es favorecer una mirada integrativa de manera que se pueda sacar el máximo partido a nivel educativo a la competición y que se complemente, además, con la colaboración.

Los millones de seres vivos que habitan en nuestro planeta; plantas, animales y microorganismos, co-crean un equilibrio sostenible que constantemente están transformando de forma colaborativa, forman un sistema interrelacionado donde todo afecta a todo. Tenemos ejemplos hoy en día como el del cambio climático.

Es cierto que dentro del mundo animal hay algunos comportamientos competitivos que se dan sobre todo para satisfacer necesidades básicas, como la alimentación, el territorio o el apareamiento de cara a la  supervivencia de la especie.

¿Qué nos ocurre a los seres humanos?

En el mundo desde 1975 hasta la actualidad la obesidad se ha triplicado. En 2016 el 39 % de las personas de más de 18 años tienen sobrepeso y el 13 % son obesas.

En 1975 éramos menos de 4.000 millones de personas, hoy somos más de 7.000 millones.

Las necesidades básicas de alimentación y supervivencia de la especie en el mundo occidental están más que garantizadas, ¿por qué vemos un mundo  tan competitivo, en el que unos ganan y otros pierden?

Hablando con amig@s, familiares, alumn@s, padres, madres… la mayor parte de ell@s piensan que nacemos con la competitividad de serie, algo que viene en nuestros genes.

En mi opinión, la generamos constantemente cuando educamos; en casa, en las escuelas, en el deporte,los medios de comunicación … y muchas veces de manera inconsciente, con nuestras mejores intenciones.

  • Quien termine antes de comer tiene un premio.
  • Al que se porte mejor le compro algo.
  • A ver quien salta más, quien corre más.
  • De los hermanos, – ¿quién es el tímido?¿quién es el come mejor?
  • Eres un vago, no como tu hermana.
  • Si te portas mal no te quiero.
  • ¿Quien juega mejor?¿Quien marcó más goles?¿Ganásteis?
  • Mi hijo no lee bien..
  • ¿A ver quien sacó mejores notas?
  • A ti se te da bien pintar, matemáticas se te da mal.

Constantemente los estamos comparando y poniéndoles etiquetas en lo que hacen. Todo esto ocurre a diario en la educación de nuestros hijos. Ponemos a los niños a competir desde que nacen sin darnos cuenta.

La sociedad tiene puesto puesto el foco en el resultado y los niños son totalmente conscientes de que esto es lo importante para los educadores.  Solo se puede ganar o perder, o está  bien o está mal.

¿Para qué competimos desde pequeños? Mi reflexión personal es que buscamos reconocimiento. En el lenguaje de los niños significa cariño, amor.

Los educadores sin pretenderlo, generamos en muchas ocasiones,  que el niño sienta que el amor está condicionado al resultado.

Mi hija Julia está en segundo de primaria. Este año va a un colegio nuevo. En su libro, empezamos a ver muchas anotaciones que ponían que la letra estaba mal. Desde los 6 años escribía un diario, pero hacía la letra pequeña y separada no toda corrida y grande según la pauta que le ponían. A su profesora no le parecía bien.

Un día a la salida del cole me dijo: –  Papá, a mi profe no le gusta mi letra.

Mi rebelde respondió, – Ya, ¿pero tú cómo te sientes escribiendo así?

-Bien, pero no me gusta que todos los días me digan que la letra está mal. ¿A ti te gustaría?-

Con admiración respondí- La verdad es que te admiro mucho. No me gustaría que me dijeran eso. Haz lo que tú consideres-.

Otro día a la comida me dijo-Papi, hoy la profe me dio un abrazo. Me dijo que había mejorado mucho la letra-.

Por supuesto os invito a imaginar lo que había sucedido. Entendió perfectamente cómo se gana el reconocimiento y el cariño en su clase.

 ¿Qué consecuencias tiene esto?

Os comparto este artículo:

https://educacion-emocional.es/es-buena-competitividad-ninos/

Las principales consecuencias  para el niño son el estrés, conflictos, frustración cuando todavía no tienen desarrolladas habilidades para gestionarlos ya que no están preparados por su propio desarrollo evolutivo.

En mi opinión, la consecuencia más dura es transmitirles el mensaje de que el amor está condicionado a lo que hacen.

 Esto genera mucho miedo e inseguridad en ellos. Esto continúa durante toda la vida y lo seguimos sintiendo siendo adultos.  Constantemente buscamos  reconocimiento (podría nombrar unos cuantos deportistas o famosos de éxito para nuestra sociedad, enganchados al reconocimiento).

¿Qué podemos hacer, por dónde empezamos?

Permitir el máximo juego libre posible, sin intervención ni juicio del adulto. El niño usa el juego para su propia satisfacción, para expresar, socializar, divertirse…

Os comparto este artículo que habla de esto:

http://blog.colegiobuckingham.edu.co/la-importancia-del-juego-libre-en-el-desarrollo-de-los-niños

No compararlos. Cada niño es diferente, con distintas cualidades y habilidades. Las comparaciones suelen ser injustas y generan muchos conflictos.

Hablar de la acción, sin  etiquetarlos. Por ejemplo en lugar de decirle – Eres un desordenado – porque tiene sin  recoger su habitación, le puedes decir – Tienes sin recoger la habitación,  recuerda que es tu tarea, si quieres te ayudo.

Como educadores, debemos ser un buen modelo para los niños. En realidad, cuando practicamos un deporte, bailamos, tocamos un instrumento, pintamos… lo que buscamos es satisfacción, sentirnos bien… Que lo perciban en nosotros, aprenden por imitación más de lo que hacemos que de lo que decimos.

El amor es incondicional. Los amamos por quienes son, independientemente de lo que hagan y lo que consigan.

En mis clases de tenis, sobre todo con los niños pequeños utilizo bastantes juegos colaborativos que favorecen el compañerismo y hacen equipo, también utilizo algunos juegos competitivos.

Otro recurso más que se puede utilizar es que se ayuden entre ellos. Por ejemplo, si en clase me piden que les ate los cordones, les digo que le pregunten a un compañero si les ayuda, o que le acerquen el carrito al compañero para que guarden las pelotas de tenis…

Para terminar, os comparto una encuesta de la Federación Gallega sobre la competición, que hicimos a los niñ@s, al finalizar el Torneo Protenis de Canabal. Toda una lección.

https://drive.google.com/file/d/1zQgljRLt-Crsvp59Jrk3I7AV6u2MuSB7/view?usp=sharing

Cualquier aportación será bienvenida!!!

Un fuerte abrazo, Pedro

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